El código de reconocimiento facial de Meta suscita nuevas preocupaciones sobre las gafas inteligentes

| 9 de junio de 2026
Gafas Meta

Las gafas inteligentes de Meta vuelven a estar en el centro de un debate sobre la privacidad debido al reconocimiento facial.

Según informa WIRED, Meta había incorporado discretamente un código de reconocimiento facial aún no lanzado, denominado internamente «NameTag», en su aplicación complementaria Meta AI, que es la que hace funcionar las gafas inteligentes de la empresa. El código no estaba activo, pero su presencia en una aplicación instalada en más de 50 millones de dispositivos suscitó inmediatamente la preocupación de que el uso de las gafas inteligentes pudiera derivar rápidamente en vigilancia biométrica.

El reconocimiento facial en las gafas, aunque esté desactivado o no se haya comercializado, es especialmente delicado, ya que permite identificar a personas a distancia, en tiempo real y sin su consentimiento. Muchas organizaciones han advertido de que esta tecnología podría ser utilizada indebidamente por acosadores, maltratadores y otras personas que deseen identificar a personas en público sin llamar la atención.

Gizmodo informa sobre un proyecto de ley presentado en Pensilvania que obligaría a que las gafas inteligentes y otros dispositivos portátiles de grabación similares incluyeran un indicador luminoso visible cuando estén grabando audio o vídeo. El proyecto de ley también prohibiría a los usuarios desactivar dicho indicador, una medida claramente destinada a reducir las grabaciones encubiertas en espacios públicos.

La mayoría de las gafas inteligentes ya incorporan ese indicador, pero los periodistas señalaron que algunos usuarios han estado pagando a otras personas para que se lo quiten o lo desactiven. La propuesta resulta interesante porque intenta resolver un problema de confianza a nivel de hardware mediante una señal visible. Sin embargo, una luz visible solo resulta útil si es obligatoria y difícil de eludir, y la historia nos enseña que cualquier medida de protección de la privacidad visible se convierte en un objetivo de manipulación cuando los incentivos son lo suficientemente altos.

En realidad, estas dos historias tratan sobre el mismo tema: las gafas inteligentes están normalizando el uso de cámaras, micrófonos y funciones de inteligencia artificial siempre activos, en un formato mucho más fácil de ocultar que un teléfono. Esto plantea un problema de privacidad no deseado para las personas que se encuentran cerca de quien las lleva puestas.

Se supone que las gafas inteligentes deben facilitar el uso de la tecnología. Sin embargo, se están convirtiendo en un caso de prueba de lo que ocurre cuando se integran cámaras, micrófonos, inteligencia artificial y funciones biométricas en dispositivos wearables de uso cotidiano antes de que la normativa sobre privacidad se haya adaptado a esta nueva realidad.

Desde nuestro punto de vista, las gafas inteligentes se sitúan en la encrucijada entre la privacidad de los consumidores, la tecnología de vigilancia y el posible uso indebido. El riesgo no radica únicamente en que un dispositivo grabe audio o vídeo. Los dispositivos wearables con inteligencia artificial pueden procesar lo que ven, deducir identidades y, potencialmente, almacenar datos biométricos de formas que los usuarios comunes y los transeúntes no pueden detectar fácilmente.

Preferimos pecar de cautelosos y utilizar una aplicación que pueda detectar cuándo hay gafas inteligentes cerca. Por desgracia, solo detecta algunos dispositivos, y aún no sabemos qué tal funcionará si las gafas inteligentes se generalizan.

Tal y como señala 404 Media, la aplicación es una respuesta tecnológica imperfecta a un problema social y jurídico: puede fallar, no permite saber quién está siendo grabado y corre el riesgo de transmitir una falsa sensación de seguridad. El desarrollador no la presenta como una solución, sino como una pequeña contramedida controlada por el usuario en un entorno en el que los dispositivos de vigilancia son cada vez menos visibles y están cada vez más basados en la inteligencia artificial.

Que no te reconozcan

Si alguna vez las funciones de reconocimiento facial se generalizan en las gafas inteligentes, gran parte de su eficacia dependerá de la cantidad de información sobre ti que ya esté disponible en Internet. Hay algunas medidas que puedes tomar hoy mismo para reducir tu visibilidad en los sistemas de reconocimiento facial y en las bases de datos de búsqueda de personas.

Un factor importante es limitar quién puede ver las fotos que publicas en las redes sociales y otras plataformas en línea. Pero puedes hacer algo más:

Elimina tu perfil de los motores de búsqueda de rostros

Los principales motores de búsqueda de rostros, Pimeyes y Facecheck.id, ofrecen procedimientos de exclusión y eliminación que pueden ayudarte a reducir tu presencia en los resultados de búsqueda:

Elimina tu perfil de los buscadores de personas

La mayoría de la gente no se da cuenta de la cantidad de información que se puede obtener solo con un nombre. Los sitios web de búsqueda de personas suelen recopilar direcciones particulares, números de teléfono, edades y datos sobre familiares a partir de registros públicos y bases de datos comerciales.

El New York Times ha elaborado una guía útil sobre muchos de los principales sitios web de búsqueda de personas, junto con instrucciones para darse de baja y eliminar tus datos.

Limpia tus datos

Si te encuentras en EE. UU., también puedes utilizar Malwarebytes Personal Data Remover para ayudarte a encontrar y eliminar la información personal que los sitios de corredores de datos han recopilado sobre ti.

Acerca del autor

Pieter Arntz

Investigador de inteligencia sobre malware

Fue MVP de Microsoft en seguridad del consumidor durante 12 años consecutivos. Habla cuatro idiomas. Huele a caoba y a libros encuadernados en cuero.